Historia del Graffiti en México
La historia de la práctica del graffiti en México es un tanto incierta, sin embargo, lo que se especula es que el fenómeno llegó a través de la frontera con los Estados Unidos, en Tijuana. A lo largo de los años setenta surgieron otros núcleos importantes en urbes como Guadalajara o Aguascalientes, lo que se explica por la cantidad de ciudadanos emigrantes en Norteamérica. Finalmente, en el Distrito Federal se consolida esta práctica en los años ochenta gracias a los barrios marginales de la capital. Lo que se mantiene como una de las mejores oportunidades.
Desde entonces, el graffiti en México ha sido una actividad que, aunque al principio generaba una amplia condenación de la población, poco a poco ha logrado establecerse como un movimiento cultural que es capaz de producir extraordinarias obras de arte comparables al muralismo cultivado por artistas como Diego Rivera o Clemente Orozco. Es así que varios grafiteros que integran estos movimientos optan por la legalidad, es decir, pedir el consentimiento del gobierno y el dueño de una pared para proceder a pintarla. (3)

«Curiot»
Flavio Martínez, mejor conocido como Curiot, es un artista mexicano cuyo trabajo oscila entre el muralismo, la pintura, ilustración y la instalación artística.
Su estilo se nutre de una serie de criaturas que presentan características alusivas a deidades o espíritus antiguos, pero que al estar construidos por una vibrante paleta de color y mucha geometría terminan siendo seres míticos cuyo origen se relaciona más con la naturaleza que con la fantasía. (5)

«Neuzz»

Las raíces mexicanas de Mejía siempre están representes al momento de ilustrar, es así que su trabajo siempre a estado exhibido, publicado y reseñado internacionalmente.
Su obras están basadas en los cuentos y leyendas mexicanas que su abuelo le contaba en la niñez. Es evidente la influencia de la cultura trash y las fiestas populares mexicanas, principalmente del día de los muertos. (7)











